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¿Cómo sé si los espárragos de la lata son de Navarra o vienen de Perú?
Por tres cosas, y en este orden: el sello de la IGP Espárrago de Navarra en el frontal, que es la única garantía de que se cultivaron aquí; la fórmula de origen en letra pequeña —«producto de España» compromete, «envasado en España» solo dice dónde se llenó el bote—; y el precio, porque por debajo de unos 15 euros el kilo escurrido no hay IGP que valga.
El resto del envase no dice nada del campo donde creció el espárrago: ni la marca con apellido navarro, ni el domicilio fiscal en Tudela, ni la tipografía con aires de caserío.
¿Qué garantiza exactamente el sello de la IGP?
Que el espárrago se cultivó y se recolectó dentro de la zona amparada, con variedades autorizadas y con el control del Consejo Regulador. La denominación arrancó en 1986 como Denominación Específica del Gobierno de Navarra y quedó registrada como IGP europea en 2003.
Y hay un detalle que descoloca a mucha gente: la zona son 263 municipios del valle medio del Ebro, y solo 176 están en Navarra. Otros 50 son de Aragón y 37 de La Rioja. Un «Espárrago de Navarra» impecable puede haber salido de una huerta de Calahorra o de la ribera zaragozana, y sigue siendo tan legítimo como el de Tudela. Las variedades admitidas están tasadas (Argenteuil, Dariana, Desto, Grolim, Thielim y unas cuantas más) y el pliego pide lo de siempre: blanco marfil, fibra escasa o nula, sabor suave.
¿«Envasado en España» quiere decir que el espárrago es español?
No. Y la norma lo permite tal cual. El artículo 26.3 del Reglamento (UE) 1169/2011, desarrollado por el Reglamento de Ejecución (UE) 2018/775 y aplicable desde el 1 de abril de 2020, obliga a esto: si la etiqueta indica el origen del alimento y el ingrediente principal viene de otro sitio, hay que decirlo en el mismo campo visual, aunque sea con la fórmula «no procedente de España».
La clave está en qué frases cuentan como indicación de origen. La Comunicación de la Comisión de 31 de enero de 2020 (2020/C 32/01) lo aclara: «producto de España» sí se entiende como origen y activa la obligación; «envasado en» o «envasado por [empresa y dirección]» normalmente no, porque el consumidor las lee como una referencia a la fábrica o al operador, no al campo. Una conservera de la Ribera puede comprar espárrago peruano, cocerlo, meterlo en bote y escribir «envasado en España» sin saltarse ni una coma del reglamento.
El otro número que confunde es el registro sanitario (RGSAA). Los espárragos importados que se envasan en fábricas españolas deben llevarlo, y es el de la envasadora. Ver un RGSAA español confirma dónde se llenó el bote, nada más.
¿Cuánto espárrago blanco se cultiva aquí en realidad?
Muy poco, y por eso el envasado importado tiene tanto sitio. De las 13.520 hectáreas de espárrago que hay en España, 11.127 son de verde: al blanco le quedan unas 2.393. La IGP tiene inscritas más de 1.400, o sea, más de la mitad de todo el blanco del país.
| Dato | Cifra |
|---|---|
| Superficie de espárrago blanco en España (2021) | 2.393 ha (de 13.520 totales de espárrago) |
| Superficie inscrita en la IGP Espárrago de Navarra | Más de 1.400 ha y cerca de 1.800 parcelas |
| Agricultores y empresas de la IGP | Más de 400 profesionales, 33 conserveras, 7 comercializadoras en fresco |
| Kilos certificados por la IGP en una campaña | 3.444.780 kg (3.302.404 en conserva y 142.376 en fresco) |
| Conserva de espárrago exportada por Perú (2024) | 15.000 t por 56 millones de dólares |
| Parte de esa conserva peruana que se fue a España | El 50 % del volumen |
| Espárrago fresco peruano exportado (2024) | 93.000 t, con España como segundo destino (11 %) |
| China, primer exportador mundial de conserva de espárrago | 107 millones de dólares en 2023 |
Compare quien quiera: la IGP certifica unos 3,3 millones de kilos de conserva al año y España se lleva ella sola la mitad de las 15.000 toneladas de conserva que exporta Perú, más lo que llega de China. En el lineal hay muchísimo más bote de fuera que amparado.
¿Por qué una lata vale cuatro euros y otra doce?
Por el jornal de la recolección, sobre todo. El espárrago blanco se corta a mano bajo el caballón, uno a uno, en campaña de primavera, y ahí Navarra compite con países donde ese jornal cuesta una fracción. El análisis de conservas de espárragos de la OCU puso números al escalón: los productos con IGP se movían entre 15,35 y 32,37 euros el kilo escurrido, y los importados entre 6,78 y 24,31.
Fíjese en el kilo escurrido y no en el precio del bote. Un tarro de 780 gramos con 400 escurridos y otro de 500 con 250 no se comparan de otra forma, y el líquido de gobierno pesa lo suyo.
Entonces, ¿el espárrago de Perú o de China está malo?
No. En esa misma comparativa la OCU encontró conservas excelentes en los dos grupos, importadas incluidas. Lo que se paga con la IGP es la trazabilidad hasta la parcela, la variedad, un pliego que controla calibre y categoría, y que el dinero se quede en la ribera del Ebro. Si lo que busca es un espárrago decente para una ensalada de martes, hay botes de importación que cumplen de sobra. Si va a poner ocho espárragos gordos en una fuente el día de Nochebuena, ahí sí conviene saber lo que hay dentro.
¿Qué miro en el bote antes de pagar?
- El logotipo de la IGP, con el sello europeo de Indicación Geográfica Protegida. Si no está, no es Espárrago de Navarra por muy navarra que suene la marca.
- La fórmula de origen. «Producto de España» dice origen. «Envasado en España», «elaborado por» o una dirección postal, no.
- El país en el lateral. Suele estar en cuerpo diminuto, cerca de los ingredientes o del lote.
- El peso neto escurrido, que es lo que se come, y la cuenta de euros por kilo.
- La categoría y el calibre. Extra, gruesos de 11 a 14 milímetros o extragruesos de 14 a 19; cuanto más gordo, más caro, y no siempre más rico.
Con esas cinco miradas, treinta segundos delante del lineal, ya no hay lata que le cuele el viaje desde Chimbote como si viniera de Corella.


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