¿Son españolas las lentejas que compro en el súper?
¿Son españolas las lentejas que compro en el súper?

Casi nunca. La mayor parte de las lentejas que se comen en España vienen de fuera, y el primer proveedor con diferencia es Canadá, seguido de Turquía y Estados Unidos. Lo nacional con apellido es la pardina de Tierra de Campos y la lenteja de La Armuña, las dos con Indicación Geográfica Protegida. En el paquete se distingue mirando el país de origen y la contraetiqueta del consejo regulador.

Uno hace el cocido de la abuela, con su chorizo y su hueso de jamón, y resulta que la legumbre ha cruzado el Atlántico desde Saskatchewan. No es un drama, pero conviene saberlo, entre otras cosas porque cambia el tiempo de cocción.

¿Cuánta lenteja produce España y cuánta se come?

Lo que oscila aquí no es el consumo, que lleva décadas bastante plano, sino la cosecha. La lenteja española se siembra en secano —Castilla y León, Castilla-La Mancha, Aragón, Andalucía— y un año seco puede llevarse media producción por delante. Por eso el porcentaje que se importa se mueve en una horquilla amplia según el año, y en los malos se acerca a la totalidad de lo que se consume. Las series oficiales de superficie sembrada y producción están en el Anuario de Estadística del Ministerio de Agricultura, y el comercio exterior por país, en Datacomex.

Al otro lado, Canadá juega en otra liga: es el mayor exportador mundial de lenteja, con la práctica totalidad de su superficie concentrada en Saskatchewan, en explotaciones de miles de hectáreas y con una industria de selección y calibrado montada para la exportación (los datos de campaña los publica Saskatchewan Pulse Growers y las series mundiales, FAOSTAT). Cuando aquí falta género, el hueco se llena solo.

¿Por qué dejamos de sembrar lentejas?

  • Rinde poco. En secano, la lenteja da una fracción de lo que da un cereal en la misma parcela, y con más riesgo climático.
  • Es delicada de cosechar. Planta baja, vainas cerca del suelo, siega complicada y grano que se parte si se aprieta la máquina.
  • Las malas hierbas. El catálogo de herbicidas autorizados para leguminosas es corto, y una parcela sucia arruina la partida por impurezas.
  • El cereal pagaba mejor. Durante décadas, las ayudas y los precios empujaron a sembrar trigo y cebada donde antes había legumbre.

¿Pardina, laird y rubia castellana son lo mismo?

Son cosas distintas, y aquí está el lío que más despista en el lineal: «pardina» es un nombre de variedad, no de origen. Canadá cultiva lenteja parda pequeña —la clasifica comercialmente como Spanish Brown— y la vende por todo el mundo. Un saco que ponga «lentejas pardinas» en grande puede ser perfectamente canadiense.

Tipo Aspecto Remojo Cocción (olla normal / rápida) Cómo queda Precio orientativo
Pardina de Tierra de Campos (IGP) Pequeña, parda, jaspeada No hace falta 25-35 min / 6-9 min Entera, piel fina, caldo limpio 4-7 €/kg
Pardina importada (Spanish Brown) Igual a la vista No hace falta Similar, algo más si el grano es viejo Aguanta bien; depende mucho de la campaña 2-3 €/kg
Lenteja de La Armuña (IGP) Grande, aplanada, verde amarillenta 2-4 h recomendable 35-50 min / 10-15 min Mantecosa, piel que casi no se nota 6-10 €/kg
Laird / verde canadiense Grande, verde uniforme Sí, varias horas 40-60 min / 12-18 min Tiende a soltar piel si se pasa 2-4 €/kg
Roja o coral (pelada y partida) Naranja, sin piel No 10-15 min / no conviene Se deshace: para cremas y dales 2-4 €/kg

Los precios son de orientación: cambian por tienda, marca y campaña. Los tiempos son con agua sin sal fuerte y sin tomate añadido al principio; el ácido y la sal temprana endurecen la piel.

¿Qué garantiza de verdad una IGP de lenteja?

Garantiza tres cosas concretas: que el grano se ha cultivado en la comarca delimitada, que pertenece a las variedades admitidas en el pliego, y que un consejo regulador ha controlado el envasado y ha puesto una contraetiqueta numerada. La Lenteja de La Armuña ampara la comarca del norte de Salamanca y las variedades de grano grande tipo armuña y rubia de La Armuña. La Lenteja de Tierra de Campos ampara la pardina de la llanura entre Palencia, Valladolid, Zamora y León. Los pliegos y el alcance exacto se consultan en el registro europeo eAmbrosia y en el listado de DOP e IGP del Ministerio.

Lo que no garantiza: ni que esté más rica que otra, ni que sea de la última cosecha. Sin contraetiqueta numerada, la palabra «pardina» o «castellana» en el frontal no compromete a nadie con ningún origen.

¿Dónde miro el origen en el paquete?

  • La cara de atrás, letra pequeña. Busca «Origen» o «Producto de…». Muchos envasadores ponen «Origen: UE / no UE», que traducido quiere decir que mezclan según lo que compren esa campaña.
  • «Envasado en España» no es «cultivado en España». Es la trampa más repetida. El domicilio del envasador tampoco dice nada del campo.
  • Si el envase da a entender España, el origen real tiene que aparecer. Bandera, paisaje castellano o un «de toda la vida» obligan a declarar la procedencia real del ingrediente principal, por el Reglamento (UE) 1169/2011 y su desarrollo sobre ingrediente primario.
  • La categoría comercial (Extra, Primera, Segunda) habla de calibre, uniformidad y granos defectuosos. De geografía, cero.
  • La fecha de consumo preferente. Cuanto más lejos esté, más reciente es el envasado. Importa más de lo que parece.

¿Compensa pagar el triple por una nacional?

Depende de para qué. Para una crema o unas lentejas con curry, la importada barata cumple sin discusión. Para un guiso en el que el grano tiene que llegar entero al plato y el caldo salir trabado pero limpio, la pardina de Tierra de Campos y la de La Armuña se comportan mejor, y se nota sobre todo en la piel.

Un matiz que vale más que el país: la lenteja vieja no se cuece. Un grano almacenado dos o tres años endurece y no hay olla que lo arregle. Antes de culpar al agua de tu ciudad, mira la fecha del paquete y cambia de lote.

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