Del Siglo de Oro a las galaxias: el hispanismo que mira al futuro

Cuando hablamos de cultura hispana solemos mirar hacia atrás: el Siglo de Oro, las catedrales, las plazas con soportales, los virreinatos. Es comprensible —hay siglos de los que tirar—, pero tiene un efecto secundario curioso: parece que lo hispano solo pueda contarse en pasado. Y, sin embargo, está naciendo una corriente que prefiere usar toda esa herencia como combustible para imaginar el futuro.

Una lengua que ya cruzó un océano

El español es una de las lenguas más habladas del planeta y se reparte entre dos orillas que comparten algo más que gramática: una manera de habitar la plaza, de mezclarse, de hacer ciudad. Esa lengua ya protagonizó una vez una de las mayores aventuras de la historia, cuando saltó de un continente a otro. La pregunta que late en buena parte de la nueva ciencia ficción en español es casi inevitable: ¿y si volviera a cruzar, esta vez hacia las estrellas?

Imaginar sin nostalgia ni rencor

Lo interesante de este hispanismo imaginativo es que esquiva las dos trampas habituales. No cae en la apología nostálgica —«cualquier tiempo pasado fue mejor»— ni en el ajuste de cuentas permanente con la historia. En su lugar, hace lo que mejor sabe hacer la literatura: preguntar «¿y si…?». ¿Y si una promesa de igualdad se hubiera cumplido? ¿Y si una comunidad de pueblos hubiera durado lo bastante como para llegar al espacio? ¿Qué tipo de gente seríamos entonces?

Es una mirada serena, más interesada en construir mundos que en ganar discusiones. Y resulta tremendamente fértil: combina la novela histórica, la saga familiar y la ciencia ficción de ideas en un mismo gesto.

Una herencia hacia adelante

Autoras como Helena Wagner trabajan justamente esa veta: historias donde la plaza con soportales se reconstruye bajo dos lunas, donde un acta del siglo XIX viaja en una nave generacional, donde lo que heredamos no es un museo, sino un punto de partida. La cultura, vista así, no es un álbum de recuerdos: es una caja de herramientas para imaginar lo que aún no existe.

Quizá ese sea el mejor homenaje posible a una tradición tan larga: no embalsamarla, sino lanzarla hacia adelante y ver hasta dónde llega.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

My Cart (0 items)

No products in the cart.